Un legado familiar
Todo comienza a los catorce años
Entre Bernard Richards y la relojería, todo comienza cuando sólo tiene catorce años. Sus padres, joyeros de profesión, amplían su campo de expresión a los relojes y fundan una marca de alta gama, Richards Zeger. Embarcado en esta aventura familiar, frecuenta sucesivamente escuelas de relojería, de micromecánica y de joyería.
Con la experiencia adquirida, crea la manufactura B.R.M en 1986 y se lanza a la fabricación de relojes de pared y de pulsera, pero también de estilográficas y encendedores para grandes firmas internacionales del lujo.



